El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este miércoles que su país responderá con fuerza contra Irán luego de un ataque con misiles contra bases estadounidenses ubicadas en Jordania, una acción que amenaza con intensificar el conflicto que mantiene en tensión a Medio Oriente.
La advertencia del mandatario estadounidense ocurrió mientras se debilitaban las expectativas de una pausa en los enfrentamientos que se había mantenido desde el sábado y que buscaba abrir espacio para nuevas negociaciones diplomáticas.
En medio de la escalada, Estados Unidos y Arabia Saudita informaron sobre bombardeos contra grupos armados en Irak, después de que autoridades sauditas reportaran ataques con drones contra instalaciones petroleras durante los últimos días.
Los nuevos enfrentamientos provocaron una reacción en los mercados internacionales, con un aumento de más del 5 % en los precios del petróleo debido al temor de posibles interrupciones en el suministro mundial de crudo.
Irán, por su parte, afirmó que continuará sus acciones mientras persistan las amenazas contra la República Islámica. Los Guardianes de la Revolución indicaron que mantienen una postura de resistencia frente a las operaciones estadounidenses.
Tras reportes de ataques en territorio iraní, Trump aseguró que su gobierno responderá con contundencia. “Les vamos a pegar duro”, afirmó el mandatario estadounidense, según declaraciones difundidas por medios internacionales.
El ejército de Estados Unidos confirmó ataques contra posiciones de grupos aliados de Irán en Irak, señalando que los objetivos eran instalaciones logísticas y de almacenamiento de armas. Sin embargo, el Gobierno iraquí condenó la operación y la calificó como una violación a su soberanía.
La alianza de milicias iraquíes Hashed al Shaabi informó que decenas de sus miembros murieron durante los bombardeos, incluyendo asesores iraníes, y denunció una nueva escalada del conflicto.
Irak continúa siendo uno de los principales escenarios de la disputa entre Washington y Teherán, debido a la presencia de grupos armados vinculados a Irán y a la influencia militar estadounidense en la zona.
Además, las tensiones se extendieron al mar Rojo y al estrecho de Ormuz, rutas estratégicas para el comercio mundial de energía. Irán aseguró haber interceptado embarcaciones petroleras y afirmó mantener control sobre esa vía marítima.
Mientras tanto, grupos hutíes respaldados por Teherán anunciaron nuevas acciones contra puertos de Arabia Saudita, aumentando la preocupación internacional por la seguridad de las rutas comerciales en la región.



