Tras varios aplazamientos, la Oficina de Atención Permanente del Distrito Nacional impuso tres meses de prisión preventiva como medida de coerción contra Yokeiry Coronado De La Cruz y Jeider Montero Medina, acusados de la muerte por tortura de la niña Smailin Morla Coronado, de siete años de edad, ocurrida en el sector Los Guandules de Santo Domingo.
Una promesa de cuidado que terminó en tragedia
Según el Ministerio Público, la niña fue sometida a actos reiterados de maltrato físico y emocional durante los meses de julio y agosto del presente año, lo que culminó en su fallecimiento. La acusada principal, Yokeiry Coronado De La Cruz, estaba a cargo del cuidado de la menor, mientras que su esposo, Jeider Montero Medina, teniendo conocimiento del abuso, no lo denunció.
La familia de Smailin clama por justicia. Arisleidy Coronado, abuela de la menor, expresó con dolor que la pareja prometió ofrecerle una vida mejor. “Es un abuso terrible porque la niña no se pudo defender”, dijo, consternada por no haber notado señales de abuso.
Hallazgos forenses desmienten versión de los acusados
El caso salió a la luz el pasado sábado, cuando la acusada llamó a familiares alegando que la niña estaba convulsionando. Sin embargo, al llegar al lugar, una médico forense del Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) certificó que la niña había fallecido a causa de un “cuadro de maltrato reiterado”.
La versión ofrecida por Coronado De La Cruz sobre la causa del fallecimiento no coincidía con los hallazgos médicos, lo que llevó a su inmediata detención.
Cargos graves
Ambos enfrentan cargos por homicidio, actos de tortura, barbarie y maltrato contra menores, crímenes que podrían acarrear penas severas según el Código Penal dominicano.
Este caso revive las alarmas sobre la violencia infantil en el país. Según datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), uno de cada cinco niños dominicanos entre 1 y 14 años sufre algún tipo de violencia como forma de disciplina en sus hogares.
La tragedia de Smailin es un recordatorio urgente de la necesidad de reforzar los sistemas de protección infantil y garantizar que ningún niño o niña viva bajo el miedo o el abuso.














