Santo Domingo. – La fiscal titular del Distrito Nacional, Rosalba Ramos, expresó su profunda preocupación por la desaparición de niños, niñas y adolescentes en el país, e instó a padres y tutores a mantener una vigilancia constante, advirtiendo que muchos de los casos se originan dentro de los entornos de confianza.
“Existe una preocupación muy importante por la situación de nuestros niños, niñas y adolescentes. Desde la Fiscalía hacemos un llamado a que permanezcamos siempre atentos y al cuidado de ellos”, manifestó la magistrada.
Ramos explicó que, según la experiencia del Ministerio Público, los principales riesgos suelen presentarse en los círculos cercanos, donde se concentran numerosos casos de agresiones y violaciones de derechos.
“No confiar absolutamente en nadie. En los círculos de confianza es donde, lamentablemente, hemos visto que ocurren tanto las violaciones sexuales como otras formas de daño contra niños y niñas”, advirtió, señalando que incluso espacios considerados seguros pueden convertirse en escenarios de riesgo.
Prevención y orientación comunitaria
La fiscal destacó que, como parte de las acciones preventivas, desde inicios de este año la Fiscalía ha estado desarrollando charlas comunitarias en distintos sectores, como Villas Agrícolas, dirigidas principalmente a padres, madres y tutores.
Durante estas jornadas, dijo, se hace énfasis en la educación en el hogar, aclarando que “hay una diferencia muy importante entre disciplinar y humillar a un niño”, subrayando la necesidad de una crianza respetuosa.
Reportes y respuesta rápida
Ramos recordó que en los casos de niños, niñas y adolescentes desaparecidos ya no es necesario esperar 48 horas para reportarlos, con el objetivo de ofrecer una respuesta inmediata ante situaciones que involucran a personas vulnerables.
Informó que en lo que va de año se han iniciado tres casos de personas desaparecidas en la jurisdicción del Distrito Nacional, de los cuales dos ya fueron resueltos.
Asimismo, respaldó la implementación de la alerta AMBER, al considerar que la desaparición de un menor requiere un tratamiento distinto al de un adulto.
“Un adulto puede desplazarse por voluntad propia, pero un niño o una niña siempre está bajo la responsabilidad y el cuidado de un adulto”, concluyó.














