Santo Domingo.– “No habrá Navidad este año para las familias de las 236 víctimas del desplome del techo del Jet Set”. Con esas palabras, el padre Rogelio Cruz inició la misa de conmemoración realizada este 8 de diciembre, al cumplirse ocho meses de la tragedia que dejó luto nacional.
El sacerdote afirmó que las familias continúan en total incertidumbre, sin respuestas claras ni avances significativos en el proceso judicial. Dijo que, para los deudos, diciembre no representa celebración alguna, sino un recordatorio del dolor que aún permanece intacto.
La ceremonia se llevó a cabo en el mismo espacio donde ocurrió el siniestro, como parte del compromiso asumido por el sacerdote y los familiares de reunirse cada día ocho durante el primer año, para mantener viva la memoria de las víctimas. “Este lugar no puede quedar en el olvido. Si es necesario, seguiremos reuniéndonos después del año. Aquí hay una historia que debemos preservar”, expresó.
Propuesta de un mausoleo en honor a las víctimas
Rogelio reveló que ya se han presentado propuestas formales al Poder Ejecutivo, al Ayuntamiento del Distrito Nacional y a legisladores para convertir el lugar en un mausoleo que rinda homenaje permanente a las víctimas de la tragedia. “El dolor no ha terminado. Ni para las familias ni para el país. Pretender que esto se supere sin justicia es imposible”, afirmó.
Críticas al proceso judicial
El sacerdote fue contundente al cuestionar la lentitud del caso: “La justicia ha estado casi ausente. Ha actuado como suele hacerlo en ciertos casos: protegiendo a quienes tienen poder”.
Aseguró que es imposible para los familiares celebrar la Navidad mientras continúan sin justicia y los responsables del establecimiento permanecen “intocables, distantes y ajenos al sufrimiento que provocaron”.
Compromiso con la memoria y la presión social
El encuentro concluyó con un llamado a sostener la presión social para que el expediente avance en los tribunales. Según el padre Rogelio, las reuniones mensuales continuarán:
“No es solo para rezar. Es para exigir justicia. Para que esta tragedia no se borre y para que quienes tienen responsabilidad no evadan las consecuencias”. La misión, dijo, es clara: mantener vivo el recuerdo de las víctimas y acompañar a sus familias en su lucha por justicia real.














