La construcción del Liceo de La Victoria, en el municipio Santo Domingo Norte, se ha convertido en un reflejo de años de abandono institucional y falta de continuidad en las políticas educativas. Lo que alguna vez fue una promesa de desarrollo y educación para cientos de jóvenes de la comunidad, hoy yace como un esqueleto de concreto invadido por maleza, desechos y animales.
A más de cuatro años del inicio de la obra, solo existen dos estructuras incompletas —paredes sin techo, sin pisos y sin señal alguna de avance reciente—. En su interior, los excrementos de animales y la basura evidencian que el lugar ha sido dejado a su suerte.
“Eso tiene ya como seis meses abandonado ahí”, denunció Marcelino Hernández, residente del sector, quien contó que la última visita relacionada con la obra fue la de “dos guardias que solo vinieron, miraron y se fueron”. Según relata, la construcción fue iniciada en los últimos años del gobierno de Danilo Medina y retomada brevemente durante la actual gestión del presidente Luis Abinader, pero nunca ha llegado a completarse.
La desilusión ha dado paso a la resignación. Con el paso del tiempo, la obra abandonada ha comenzado a convertirse en un vertedero improvisado. “La gente tira basura, hasta animales muertos han lanzado ahí”, expresó otro morador. A esto se suma el deterioro de la calle frente al plantel, repleta de hoyos y charcos, que dificultan aún más el acceso al lugar.
Un letrero en el terreno detalla que la obra contempla 23 aulas estándares, tres aulas especiales, dirección, enfermería, laboratorio, comedor, cancha mixta y otros espacios fundamentales. Sin embargo, ninguno de estos avances se ve materializado. La maleza crece sin control, cubriendo gran parte del área donde debería haber educación, deporte y formación.
La obra está bajo la responsabilidad del contratista David Gerardo Pérez Cordero, a quien los residentes aseguran no haber vuelto a ver en la zona. La comunidad, mientras tanto, sigue esperando un centro que alivie la sobrepoblación escolar, pues muchos jóvenes deben recorrer varios kilómetros para poder asistir a clases en otros sectores.
Irónicamente, La Victoria fue elevado a municipio mediante la Ley 15-24 promulgada por el presidente Abinader en junio de 2024, aunque será efectiva a partir de enero de 2026. Sin embargo, esa nueva categoría administrativa no ha traído consigo ni inversión ni atención visible a esta obra crucial para el desarrollo local.
Mientras tanto, el tiempo pasa y la educación en La Victoria permanece en pausa, atrapada entre promesas olvidadas y columnas vacías.














