Santo Domingo.– Haití se enfrenta a un deterioro extremo de su situación humanitaria, con graves niveles de hambre, desplazamientos masivos y una creciente incapacidad del Estado para controlar la violencia, mientras la esperada Fuerza Multinacional de Seguridad (GSF), aprobada por la ONU, aún no se materializa.
Según el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la inseguridad alimentaria se agrava dramáticamente en Puerto Príncipe, donde grupos armados controlan cerca del 90 % de la ciudad. Esta situación impide el movimiento de productos agrícolas y paraliza el sistema de distribución, en un contexto donde el acceso a recursos básicos ya era limitado.
Además, 1.3 millones de haitianos han abandonado sus hogares, desplazados por la violencia, viviendo en campamentos improvisados sin servicios básicos como agua potable, salud o educación. Los precios de los alimentos siguen en aumento, mientras las bandas criminales imponen un régimen de extorsiones, secuestros y asesinatos.
Fuerza multinacional aún sin definir
Aunque el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la creación de una fuerza multinacional de 5,500 efectivos, el proceso de conformación avanza con lentitud. El despliegue dependerá de aportes voluntarios de los Estados miembros, y aún no está claro qué países enviarán tropas ni cómo se financiará la operación.
Organismos internacionales han expresado preocupación por la demora, advirtiendo que cada semana de inacción agrava el sufrimiento de la población y aleja la posibilidad de restablecer la gobernabilidad.
Advertencia desde República Dominicana
Desde República Dominicana, el presidente Luis Abinader ha sido uno de los principales voceros de la urgencia de actuar. En su discurso ante la Asamblea General de la ONU el 21 de septiembre, insistió en que la comunidad internacional no podía seguir postergando su respuesta.
“El mundo no puede permitir el colapso de Haití, mucho menos República Dominicana cargar sola con esta crisis”, afirmó Abinader. También envió cartas directas a los presidentes Vladimir Putin (Rusia) y Xi Jinping (China), solicitando su apoyo a la resolución de la ONU.
Durante la votación del Consejo de Seguridad, Rusia, China y Pakistán se abstuvieron, reflejando la complejidad geopolítica que rodea la intervención internacional.
Catástrofe inminente
Con una economía colapsada, instituciones estatales disfuncionales y el control territorial en manos de bandas armadas, Haití enfrenta el riesgo de una catástrofe humanitaria sin precedentes en el Caribe.
El PMA reiteró su llamado a aumentar la financiación internacional, asegurando el acceso a las zonas más vulnerables del país.
Mientras tanto, el reloj avanza y cada día de retraso en el despliegue de la fuerza internacional representa más sufrimiento para millones de haitianos.














