Santo Domingo.– El ministro de Energía y Minas, Joel Santos, valoró como un hito trascendental el cierre del financiamiento por US$1,067 millones del proyecto Manzanillo Gas & Power, al considerar que fortalecerá de manera significativa el Sistema Eléctrico Nacional Interconectado (SENI) y la seguridad energética de la República Dominicana.
Santos explicó que la iniciativa incorporará 840 megavatios (MW) a la red eléctrica nacional, lo que equivale a cerca del 14 % de la capacidad instalada del país, contribuyendo a una mayor estabilidad operativa y al fortalecimiento de la energía base, en un contexto de crecimiento sostenido de la demanda.
El funcionario recordó que este proyecto se enmarca dentro de la estrategia gubernamental de incrementar la capacidad instalada en un 54 % entre 2025 y 2028, destacando que en los últimos tres años el sistema eléctrico ha sumado más de 2,000 MW de energía base.
“El cierre de este financiamiento demuestra la confianza de la banca internacional en la economía dominicana y en la solidez de su marco regulatorio”, afirmó Santos, al señalar que la construcción del proyecto inició el pasado año.
Infraestructura, empleo y desarrollo regional
El proyecto Manzanillo Gas & Power contempla la construcción de una terminal de importación, almacenamiento y regasificación de gas natural licuado (GNL), así como dos plantas de ciclo combinado de 420 MW cada una, para una capacidad total de 840 MW.
El ministro resaltó que la obra generará empleos directos e indirectos, dinamizará la economía de la Línea Noroeste y fortalecerá la competitividad del país, además de servir como un atractivo para nuevas inversiones.
El financiamiento fue estructurado por un consorcio de entidades financieras internacionales que incluye a Citi, JPMorgan, IDB Invest y CAF, cumpliendo con estándares técnicos, ambientales y sociales de nivel internacional.
Ante el crecimiento sostenido de la demanda eléctrica, impulsado por el desarrollo industrial, la expansión urbana y el aumento del consumo residencial y comercial, el Gobierno ha priorizado la diversificación de la matriz energética, incorporando fuentes más eficientes y de menor impacto ambiental.
En ese contexto, los proyectos de gas natural licuado se han consolidado como una alternativa confiable frente a los combustibles fósiles tradicionales, alineándose con el objetivo de garantizar la estabilidad del SENI y la seguridad energética a largo plazo.














