Más de 15 presidentes de juntas de vecinos de Los Alcarrizos se movilizaron este fin de semana para exigir la intervención inmediata del gobierno ante la alarmante situación de inseguridad que afecta al Parque Ecológico y Recreativo del municipio.
Delincuencia se adueña del parque
Los comunitarios denunciaron que bandas de delincuentes han tomado el control de distintos puntos del parque, dedicándose a asaltar a los visitantes y generando un clima de temor en lo que debería ser un espacio seguro y familiar.
“Varias mujeres han sido atracadas recientemente. Una señora que iba hacia Alolé fue agredida por un delincuente que casi la mata”, relató uno de los dirigentes durante la protesta.
Reclamos por abandono oficial
Los manifestantes responsabilizaron directamente al Ministerio de Medio Ambiente por el abandono del área verde, y criticaron la pasividad de la Policía Nacional ante los hechos delictivos que allí ocurren a diario.
“Este parque era un lugar para celebrar cumpleaños, bodas, actividades comunitarias. Hoy da miedo venir. Da vergüenza lo que estamos viviendo”, expresó una de las voceras del grupo.
Posible cierre agrava el conflicto
La indignación también crece ante la posibilidad de que el Ministerio de Medio Ambiente decida cerrar el parque, que abarca 33 mil metros cuadrados (no kilómetros, como fue mencionado erróneamente). Esta decisión, según líderes comunitarios, excluiría a los residentes del uso del único pulmón verde de la zona.
“Se quiere cerrar el parque sin ofrecer soluciones. Eso deja en el limbo su uso comunitario y nos deja sin acceso a nuestro único espacio verde”, denunció otro dirigente vecinal.
Anuncian protestas si no hay respuestas
Los representantes comunitarios advirtieron que paralizarán el tránsito en la autopista Duarte si en los próximos días no reciben respuestas claras. Exigen mayor presencia policial, mantenimiento adecuado del parque y el respeto a su uso por parte de la comunidad.
Llamado a la acción
El caso pone en evidencia los desafíos de gestión de los espacios públicos en el Gran Santo Domingo, donde la falta de seguridad y abandono institucional convierten zonas de recreación en focos de peligro.
Los residentes de sectores como Las Glorias, Los Cerros y Pueblo Nuevo insisten en que el parque debe ser protegido y rehabilitado, no clausurado, y exigen acciones inmediatas para frenar el deterioro antes de que sea demasiado tarde.














