El tráfico en el estrecho de Ormuz registró un notable repunte, con el cruce de 25 buques comerciales en un solo día, en medio de la entrada en vigor de un memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán que busca reactivar este estratégico paso marítimo, según informaron empresas especializadas en monitoreo marítimo.
De acuerdo con la firma AXSMarine, especializada en inteligencia marítima, esta cifra representa más de cinco veces el promedio diario observado durante los primeros días de junio. La empresa también indicó que, antes de la reciente escalada de tensiones entre Estados Unidos, Israel e Irán, el tránsito habitual por el estrecho rondaba los 110 cruces diarios.
Desde marzo, los registros del Sistema de Identificación Automática (AIS) han documentado 846 travesías de buques graneleros, petroleros, gaseros y portacontenedores, con un promedio de 7.6 movimientos diarios. No obstante, en algunos casos, embarcaciones habrían desactivado sus sistemas de rastreo durante el paso por la zona.
El incremento del tráfico se produjo tras la firma del acuerdo preliminar entre Washington y Teherán a inicios de la semana, aunque persiste incertidumbre luego de la suspensión de las conversaciones previstas en Suiza, lo que podría afectar el cronograma de reapertura total del corredor marítimo.
La plataforma Kpler también confirmó el paso de 25 buques en la jornada, señalando que el flujo marítimo se distribuyó en ambas direcciones y que la mayoría de las embarcaciones siguieron rutas establecidas por Irán.
Según los analistas, aunque el aumento del tránsito sugiere una mejora en las condiciones operativas, aún existen dudas sobre la implementación plena del acuerdo y sobre la seguridad del paso marítimo, lo que mantiene a los operadores en estado de cautela.
El memorando entre Estados Unidos e Irán contempla la reapertura inmediata del estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial, así como el cese de hostilidades en distintos frentes de conflicto, incluyendo el Líbano, donde Israel mantiene operaciones militares contra el grupo chií Hizbulá.
El acuerdo también establece un plazo de 60 días para la negociación de un pacto de paz definitivo, que incluiría el programa nuclear iraní, el levantamiento gradual de sanciones y la liberación de fondos iraníes congelados.






