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A 62 años del golpe de Estado a Juan Bosch: el quiebre de la joven democracia dominicana

Santo Domingo. – Un día como hoy, 25 de septiembre, pero de 1963, la República Dominicana vivió uno de los acontecimientos más trascendentales de su historia política: el golpe de Estado contra el presidente Juan Bosch, a solo seis meses de haber asumido el poder tras las primeras elecciones libres luego de la dictadura de Trujillo.

Electo el 20 de diciembre de 1962 con cerca del 70 % de los votos, Bosch tomó posesión como presidente el 27 de febrero de 1963, en fórmula con su vicepresidente Segundo Armando González Tamayo, bajo el auspicio del Partido Revolucionario Dominicano (PRD). Su gobierno introdujo una Constitución progresista, considerada en ese momento como la más democrática del país, al consagrar derechos laborales, libertad sindical y garantías fundamentales.

Sin embargo, su estilo reformista y liberal incomodó a sectores conservadores, civiles y militares, quienes vieron amenazados sus intereses. Según historiadores, estos factores precipitaron su derrocamiento en la madrugada del 25 de septiembre, en un golpe liderado por el coronel Elías Wessin y Wessin.

La junta militar que asumió el poder estaba integrada por Imbert Barrera, Luis Amiama Tió y Víctor Elby Viñas Román, aunque la presión nacional e internacional obligó a su sustitución por un Triunvirato civil, que gobernó hasta junio de 1964.

Tras el golpe, Bosch se exilió nuevamente en Puerto Rico, desde donde observó cómo la inestabilidad política desembocó en la Revolución de Abril de 1965, una insurrección encabezada por el coronel Francisco Alberto Caamaño, que exigía el retorno del gobierno legítimo. Esta crisis desencadenó una nueva intervención militar de Estados Unidos.

A 62 años del hecho, el derrocamiento de Bosch continúa siendo símbolo de la fragilidad democrática y del conflicto entre los poderes tradicionales y las aspiraciones reformistas del pueblo dominicano.