Más de la mitad de los niños, niñas y adolescentes de entre uno y 14 años en República Dominicana ha experimentado alguna forma de disciplina violenta en el hogar, una cifra que aumenta al 72 % entre quienes viven con alguna discapacidad, según un estudio divulgado este lunes por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
La investigación, titulada Estudio sobre los determinantes asociados al castigo físico y la violencia psicológica contra niñas, niños y adolescentes en el hogar en República Dominicana, busca llamar la atención sobre las prácticas de crianza que afectan el bienestar físico y emocional de la población infantil.
El informe identifica distintas formas de castigo físico, entre ellas golpes con las manos y el uso de objetos como correas, cables, ramas, mangueras y utensilios domésticos. También documenta prácticas como obligar a los menores a permanecer arrodillados durante períodos prolongados sobre superficies duras.
En el ámbito psicológico, el estudio señala que los gritos, las amenazas de abandono, las intimidaciones y las expresiones ofensivas forman parte de las conductas que pueden causar daños profundos en el desarrollo de niños y adolescentes. Anyoli Sanabria, representante adjunta de Unicef en el país, afirmó que estas prácticas están arraigadas en determinadas normas sociales y suelen justificarse como métodos de corrección, pese a sus consecuencias negativas.
“La violencia se esconde detrás de la palabra ‘corrección’ cuando en realidad es ‘maltrato’”, expresó Sanabria, al insistir en la necesidad de transformar las creencias y costumbres que normalizan el castigo violento durante la crianza.
La investigación cualitativa se realizó en cuatro municipios priorizados: Boca Chica, Barahona, Haina y Yamasá, seleccionados por criterios relacionados con la prevalencia de la violencia y las características territoriales y programáticas.
Sanabria indicó que la violencia contra menores está presente en todos los grupos sociales, aunque sus niveles son ligeramente superiores entre la población de menores recursos. Agregó que en estas prácticas también influyen factores religiosos, psicológicos, comunitarios y los mensajes difundidos por instituciones, medios de comunicación y redes sociales.
El estudio advierte, además, que la normalización de estas conductas puede contribuir a reproducir patrones de violencia durante la edad adulta, tanto en la crianza de los hijos como en las relaciones de pareja.
Ante esta situación, Unicef plantea cinco líneas de acción: legal, institucional, comunitaria, interpersonal e individual, con el propósito de prevenir el maltrato, modificar las normas sociales que lo justifican y promover formas de crianza respetuosas de los derechos de la niñez y la adolescencia.








