El Kremlin aseguró que continúan los contactos sobre una posible tregua energética entre Rusia y Ucrania, pero evitó confirmar el acuerdo anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, quien afirmó que ambos países habían aceptado suspender los ataques contra sus respectivas infraestructuras energéticas.
El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, indicó que Moscú informará cuando tenga novedades sobre las conversaciones. Al mismo tiempo, reiteró que la posición del presidente Vladímir Putin es alcanzar una paz duradera, en lugar de aceptar un alto el fuego temporal.
Peskov también señaló que Putin estaría dispuesto a ordenar la suspensión de los ataques contra Ucrania durante la jornada electoral si Kiev decide celebrar elecciones. Esta declaración se produjo después de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, reclamara una tregua de 60 días para organizar los comicios, propuesta que Moscú ha rechazado anteriormente.
Por su parte, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, cuestionó la petición de una pausa en los combates y sostuvo que Ucrania podría aprovechar ese tiempo para recuperar fuerzas y recibir más armamento de sus aliados europeos.
Trump anunció el domingo que ambos países habían dado su consentimiento para detener los ataques contra instalaciones energéticas. Sin embargo, Zelenski expresó sorpresa ante el anuncio y afirmó que la iniciativa sería positiva si Rusia cumplía lo acordado. También aseguró haber impartido instrucciones a las fuerzas ucranianas.
Poco después, el mandatario ucraniano denunció nuevos ataques rusos contra una central eléctrica en la región de Járkov y otras dos instalaciones energéticas durante la madrugada, lo que puso en duda la aplicación inmediata de la tregua anunciada por Washington.
Según informaciones citadas por el medio Axios, Trump había pedido en varias ocasiones a Zelenski que detuviera los ataques contra las refinerías rusas, al considerar que estas acciones también perjudicaban a los consumidores estadounidenses.
En paralelo, la guerra y sus repercusiones económicas continúan generando posiciones encontradas. Mientras expertos ucranianos consideran que Trump podría responsabilizar a Zelenski de las dificultades relacionadas con los precios del combustible, analistas rusos atribuyen el encarecimiento internacional, principalmente, al conflicto en Irán y a los problemas en el estrecho de Ormuz.
Asimismo, especialistas rusos sostienen que el acuerdo de suministro de diésel anunciado por Trump tras conversar con Putin tendría beneficios limitados para el mercado estadounidense, aunque representaría una ventaja política y económica para Moscú.





