La Asamblea General de las Naciones Unidas inició este martes una nueva sesión de debate sobre el proyecto de resolución que reclama el levantamiento del embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba, en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y La Habana tras el regreso de Donald Trump a la presidencia estadounidense.
Los 193 Estados miembros del organismo internacional están convocados a debatir la iniciativa durante este martes y miércoles, antes de votar el documento que Cuba presenta desde 1992 con el objetivo de obtener respaldo internacional frente a las sanciones estadounidenses.
La propuesta, titulada Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba, no tiene carácter vinculante, pero representa una muestra del posicionamiento de la comunidad internacional sobre la política de Washington hacia la isla.
Amplio respaldo internacional
En la votación del año pasado, la resolución recibió 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones. Entre los países que rechazaron el documento figuraron Estados Unidos, Israel, Argentina, Paraguay, Ucrania, Macedonia del Norte y Hungría.
A lo largo de los años, la iniciativa ha alcanzado hasta 189 votos favorables, lo que refleja el amplio respaldo que mantiene dentro de la Asamblea General. Estados Unidos e Israel han sido los principales opositores al texto, aunque ambos se abstuvieron en 2016, durante el proceso de acercamiento diplomático impulsado por el entonces presidente Barack Obama.
Para esta nueva votación, la atención estará centrada en posibles cambios de posición entre los países miembros, especialmente en América Latina y el Caribe, donde varios gobiernos mantienen vínculos políticos más cercanos con la Administración de Trump.
Presiones políticas y nuevas sanciones
El Gobierno cubano ha denunciado presuntas presiones de Washington sobre otros países para que retiren su apoyo a la resolución. La situación se produce en medio del endurecimiento de la política estadounidense hacia la isla y de nuevas medidas dirigidas a limitar sus relaciones comerciales y el suministro de petróleo.
La propuesta presentada por Cuba insta a los Estados a abstenerse de aprobar y aplicar leyes o medidas que respalden el embargo. Asimismo, reconoce las flexibilizaciones adoptadas durante los últimos años de la Administración Obama y cuestiona el endurecimiento de las restricciones desde el primer mandato de Trump, iniciado en 2017.
En el escenario latinoamericano, Argentina figura entre los países cuya postura genera interés. Durante el primer año de Gobierno de Javier Milei, el país mantuvo su voto tradicional contra la resolución, una decisión que estuvo seguida por la salida de la entonces canciller Diana Mondino.
Seis décadas de embargo
El embargo estadounidense contra Cuba entró formalmente en vigor el 3 de febrero de 1962, cuando el presidente John F. Kennedy firmó la Orden Ejecutiva 3447, que estableció restricciones al comercio con la isla.
Según cifras oficiales cubanas, las sanciones provocaron pérdidas económicas estimadas en 8.056 millones de dólares entre marzo de 2025 y febrero de 2026. Las autoridades de La Habana sitúan el impacto acumulado del embargo en más de 178.700 millones de dólares durante las últimas seis décadas.
La crisis energética cubana también se ha agravado por la escasez de combustible y las dificultades para garantizar el abastecimiento, factores que aumentan la presión sobre la economía y los servicios esenciales.
Aunque el resultado de la votación se perfila nuevamente favorable a la iniciativa cubana, la distribución de los votos permitirá medir el respaldo diplomático que conserva La Habana frente a la creciente presión de Washington.






