España alcanzó este verano su mayor número de muertes atribuibles a las altas temperaturas desde 2015, con un estimado de 5,232 fallecimientos desde el inicio del monitoreo preventivo, el pasado 15 de mayo.
Solo en agosto se contabilizaron más de 2,100 muertes asociadas al calor, afectando principalmente a personas de edad avanzada. La cifra supera incluso la registrada en 2022, cuando se estimaron 4,789 fallecimientos vinculados a las altas temperaturas.
Los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo), gestionado por el Instituto de Salud Carlos III, corresponden a estimaciones estadísticas del impacto del calor extremo, y no necesariamente a muertes certificadas directamente por golpes de calor.






