Santo Domingo.– Las mujeres concentraron la mayor parte de las remesas enviadas a la República Dominicana durante el año 2025, al recibir el 52.55 % del total de los recursos, frente al 47.45 % percibido por los hombres, lo que confirma su papel predominante como receptoras de estos flujos provenientes del exterior.
Según datos publicados por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD), el país captó US$11,866.3 millones en remesas a lo largo de 2025. De ese monto, aproximadamente US$6,235.7 millones fueron recibidos por mujeres, mientras que los hombres percibieron cerca de US$5,630.6 millones.
La entidad monetaria informó que las remesas registraron un incremento absoluto de US$1,110.3 millones en comparación con 2024, lo que representa un crecimiento interanual de 10.3 %. Solo en diciembre de 2025 ingresaron US$1,098.4 millones, cifra que refleja un aumento de 9.5 % respecto al mismo mes del año anterior y un alza mensual de 23.5 % en relación con noviembre.
El BCRD atribuyó este desempeño, principalmente, al buen comportamiento de la economía de Estados Unidos, país desde el cual se originó el 80.0 % de las remesas formales recibidas en diciembre, equivalente a US$751.9 millones. Este flujo estuvo respaldado por el dinamismo del sector servicios, donde labora una proporción significativa de la diáspora dominicana.
Asimismo, el Banco Central destacó la contribución de otros países emisores, entre ellos España (6.9 %), Haití (1.8 %), Suiza (1.5 %) e Italia (1.4 %), así como la elevada concentración de estos recursos en áreas metropolitanas, especialmente en el Distrito Nacional.
En conjunto con los ingresos generados por exportaciones, turismo, servicios e inversión extranjera directa, las remesas permitieron que el flujo total de divisas hacia la economía dominicana superara los US$46,800 millones al cierre de 2025. Este resultado contribuyó al fortalecimiento de la estabilidad cambiaria y al incremento de las reservas internacionales.
El desempeño registrado reafirma la importancia de las remesas como un componente esencial para el consumo y el bienestar de los hogares dominicanos, así como su rol estratégico en la estabilidad macroeconómica del país, con una participación femenina que continúa siendo mayoritaria en la recepción de estos recursos.
















