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Edes dominicanas tienen pérdidas por más del 37%

A pesar de los avances económicos y la disponibilidad de electricidad 24/7 en gran parte del país, la República Dominicana continúa enfrentando serios desafíos en el sector de distribución eléctrica, lo que impacta directamente en las finanzas públicas y en la sostenibilidad del sistema energético.

Según Manuel Cabral, vicepresidente de la Asociación Dominicana de la Industria Eléctrica (ADIE), las pérdidas en las empresas distribuidoras de electricidad (Edesur, Edenorte y Edeeste) continúan siendo un problema estructural que arrastra al sistema desde hace décadas.

“La generación ha avanzado significativamente y el país demanda más energía por su crecimiento y modernización. Sin embargo, el problema no está en generar energía, sino en distribuirla eficientemente”, señaló Cabral en una entrevista en el programa El Día.

Subsidios millonarios por pérdidas en la red

Las llamadas “pérdidas técnicas y no técnicas” han obligado al Estado a destinar subsidios de hasta 1,700 millones de dólares anuales, lo que representa un 37 % del total de la energía comprada por las distribuidoras. Esta situación impide que las empresas operen con autonomía financiera y que se refleje una mejora real en los costos para los usuarios.

Cabral explicó que ese dinero se destina a la compra de energía que luego es transmitida a través de las redes eléctricas, pero gran parte de ella se pierde antes de llegar a los consumidores finales.

Causas del déficit en las EDE

Entre las principales causas de las pérdidas se destacan:

  • Cobros deficientes y morosidad en sectores del sistema.
  • Deterioro del cableado y la infraestructura de distribución.
  • Falta de medidores y control del consumo.
  • Conexiones ilegales y fraudes energéticos.

“Estas deficiencias requieren una inversión estructural sostenida para renovar la red, modernizar los sistemas de medición y garantizar el pago efectivo por el servicio”, subrayó Cabral.

Avances en energías renovables no se reflejan en el déficit

Aunque el país ha registrado un crecimiento notable en el uso de energías renovables, con un aumento del 10 al 40 %, este progreso no ha tenido el impacto esperado en la reducción del déficit del sistema.

“El costo de generación ha bajado gracias a la energía renovable, pero las pérdidas en la distribución siguen absorbiendo esos beneficios”, agregó el representante de ADIE.

Una transformación pendiente

El caso dominicano evidencia que sin una reforma profunda en la distribución eléctrica, el país continuará cargando con un sistema ineficiente, costoso y subsidiado. Resolver este problema implicaría inversión, voluntad política, supervisión técnica y fortalecimiento institucional, tanto en las empresas estatales como en los organismos reguladores.