Toronto.– La multimillonaria apuesta de Rogers Communications por el dominicano Vladimir Guerrero Jr., firmando un contrato de 14 años por 500 millones de dólares, empieza a mostrar signos de retorno financiero, según analistas deportivos y economistas.
Tras la firma en abril pasado, Guerrero Jr. se ha convertido en pieza clave de los Azulejos de Toronto, potencialmente capaz de llevar al equipo a la Serie Mundial. Algunos expertos consideran que incluso un contrato de 500 millones puede justificarse comercialmente. Víctor Matheson, profesor de economía en el College of the Holy Cross, asegura que solo con la venta de entradas para una eventual Serie Mundial, Rogers podría recuperar lo pagado al pelotero.
El ingreso por boletos es solo una parte del negocio. Rogers, que también posee el estadio Rogers Centre, obtiene ganancias adicionales por la venta de comida, bebidas y mercancía. Además, es dueña de Sportsnet, canal que transmite los partidos, y de Rogers Cable, proveedor de televisión por suscripción. Los resultados recientes mostraron un incremento del 26 % en ingresos por medios y deportes, en contraste con un crecimiento estable de sus servicios inalámbricos y solo 1 % en cable.
Tony Staffieri, director ejecutivo de Rogers, ha definido a los Blue Jays como un “tercer pilar de crecimiento” junto a la tecnología inalámbrica y el cable, mientras que el director financiero, Glenn Brandt, predice mayores ingresos si el equipo alcanza la postemporada.
Sin embargo, persisten riesgos. Matheson advierte que un jugador de alto salario implica que malas temporadas podrían resultar costosas, especialmente en un mercado relativamente pequeño como Toronto. Aun así, equipos de grandes mercados contratan estrellas para atraer público y aumentar ventas de entradas y productos asociados, señala Duane Rockerbie, economista deportivo.
Para los aficionados, la inversión es bienvenida. El analista deportivo Steve Glynn asegura que, aunque el contrato sea astronómico, los fans de los Jays y clientes de Rogers financian indirectamente el acuerdo a través de boletos, alimentos y mercancía, y enfatiza que los contratos de superestrellas no funcionan de la misma manera en deportes con límite salarial, como el hockey.
En conclusión, aunque el contrato de Guerrero Jr. implica un riesgo financiero a largo plazo, Rogers busca maximizar sus ganancias globales usando al dominicano como un imán para atraer público y fortalecer su imperio deportivo y mediático.
















