Chicago, EE. UU. – Un aficionado que asistía al partido del martes por la noche entre los Diamondbacks de Arizona y los White Sox de Chicago ha sido vetado indefinidamente de todos los estadios de las Grandes Ligas, luego de lanzar un insulto personal y doloroso al jugador dominicano Ketel Marte durante su turno al bate en la séptima entrada.
El incidente, que ha generado una ola de indignación en la comunidad del béisbol, ocurrió cuando el espectador realizó un comentario despectivo relacionado con la madre fallecida de Marte, lo que provocó que el jugador rompiera en llanto en medio del terreno. Pese a la carga emocional, Marte continuó en el juego y conectó un jonrón, contribuyendo a la victoria de Arizona por 4-1.
La Major League Baseball (MLB) no ha emitido un comunicado oficial, pero una fuente de The Associated Press confirmó que la prohibición del fanático ya está en vigor. Según un vocero de los White Sox, el agresor, un joven de 22 años, expresó «profundo arrepentimiento» tras el hecho, reconociendo que su comentario fue “muy inapropiado y estúpido”.
El manager de los Diamondbacks, Torey Lovullo, junto al coach de banca Jeff Banister, exigieron la expulsión inmediata del aficionado. “Fue una situación muy poco digna”, declaró Lovullo. “Nadie merece escuchar algo así, mucho menos alguien que ha perdido a su madre”.
Elpidia Valdez, madre de Marte, falleció en un accidente automovilístico en 2017, una pérdida que el jugador ha recordado con frecuencia en entrevistas y celebraciones personales. Durante el incidente, Lovullo consoló a su jugador en pleno campo de juego: “Te amo y estoy contigo. Lo que sea que hayas escuchado, ese tipo es un idiota. No debería afectarte”.
Aunque Marte declinó hacer declaraciones, su compañero Geraldo Perdomo respaldó la decisión de la MLB de prohibir al fanático. “Eso no puede pasar. No hay espacio para ese tipo de comportamiento en nuestro deporte”, afirmó.
La decisión ha sido recibida como una señal firme de que la liga no tolerará ataques personales de ese calibre y que el respeto dentro y fuera del terreno de juego debe mantenerse como un principio inquebrantable.
















