El jugo de zanahoria aporta vitaminas, antioxidantes y minerales que contribuyen a la salud visual, el funcionamiento del sistema inmunológico y la hidratación. Sin embargo, especialistas en nutrición advierten que no ofrece exactamente los mismos beneficios que consumir la zanahoria entera, debido principalmente a la pérdida de fibra durante su preparación.
Esta hortaliza es rica en betacaroteno, un compuesto que el organismo transforma en vitamina A, esencial para el funcionamiento de la retina y el mantenimiento de estructuras oculares. Además, las vitaminas A y C contribuyen a las defensas del cuerpo, mientras que la vitamina C participa en la producción de colágeno y actúa como antioxidante.
Aunque ambas opciones aportan nutrientes, comer la zanahoria cruda o ligeramente cocida permite aprovechar mejor su fibra, que favorece la digestión, ayuda a regular la glucosa en sangre y prolonga la sensación de saciedad.
La nutricionista Lina Begdache, profesora asociada de la Universidad de Binghamton, destaca la importancia de la fibra presente en la zanahoria entera. Por su parte, Samantha Coogan, de la Universidad de Nevada, señala que esta hortaliza contiene entre un 85 % y un 95 % de agua, por lo que su jugo también puede contribuir a la hidratación, aunque no sustituye el consumo de agua.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que las personas mayores de 10 años consuman al menos 25 gramos de fibra natural al día, mediante alimentos como frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
Aunque el jugo contiene azúcares naturales, utilizar varias zanahorias para preparar un solo vaso puede facilitar el consumo de una mayor cantidad en poco tiempo. La OMS considera los azúcares naturales de los jugos como azúcares libres y recomienda que representen menos del 10 % de la ingesta calórica diaria.
Por ello, los especialistas aconsejan evitar añadir azúcar, miel u otros endulzantes. Incorporar frutas como manzana, limón o pomelo puede aportar variedad, pero también modificar el contenido de azúcar de la bebida.
Los nutricionistas recomiendan tomar jugo de zanahoria en cantidades moderadas, sin azúcares añadidos y como complemento de una alimentación equilibrada, no como sustituto de las verduras enteras.
Aunque su contenido de betacaroteno favorece el aporte de vitamina A, beber este jugo no corrige los problemas de visión ni reemplaza los tratamientos médicos. La mejor opción es alternarlo con zanahorias crudas o cocidas y mantener una dieta variada, rica en frutas, verduras y fibra.







