Washington.– A menos de un mes de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, el presidente Donald Trump intensifica su participación en la campaña para impedir que los demócratas recuperen el control del Congreso. Sin embargo, su protagonismo genera preocupación entre algunos candidatos republicanos que compiten en contiendas cerradas y buscan tomar distancia de la figura del mandatario.
El conflicto con Irán y el aumento del costo de vida, acompañado por el encarecimiento de los combustibles, han golpeado la popularidad de Trump, que se sitúa alrededor del 38 %. Ante este escenario, algunos republicanos temen que el descontento con el presidente termine afectando sus posibilidades electorales el próximo 3 de noviembre.
Pese a las dificultades, Trump considera que su liderazgo continúa siendo uno de los principales activos electorales del Partido Republicano. Por ello, ha intensificado sus mítines y llama a los votantes del movimiento MAGA a acudir masivamente a las urnas.
Trump apuesta por movilizar a su base
El mandatario ha llevado su campaña a estados como Oklahoma, Alabama, Ohio y Nebraska, mientras tiene previstas nuevas apariciones en territorios considerados claves, entre ellos Míchigan, Carolina del Norte y Georgia.
Durante sus discursos, Trump destaca sus políticas frente a Irán, acusa a sectores demócratas de promover el comunismo y ha lanzado propuestas polémicas, como la posibilidad de entregar 5,000 dólares a cada ciudadano si los republicanos mantienen el control del Congreso.
El politólogo Geoff Bowden explicó que la estrategia de Trump se apoya en su personalidad y capacidad para movilizar a sus seguidores, aunque advirtió que esa misma exposición puede convertirse en un problema cuando la percepción sobre su gestión es negativa.
“Esta estrategia funciona bien cuando las cosas le van bien, pero también le resulta muy contraproducente cuando las cosas van mal”, señaló.
Por su parte, Timothy Hagle, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Iowa, considera que la intensa participación de Trump podría tener como principal objetivo garantizar que sus seguidores acudan a votar.
Encuestas generan preocupación republicana
Las encuestas representan otro motivo de inquietud para el Partido Republicano. Los sondeos apuntan a que los demócratas tienen posibilidades de recuperar la Cámara de Representantes e incluso disputar el control del Senado.
La historia electoral reciente tampoco favorece al partido que ocupa la Casa Blanca. En numerosas elecciones de medio mandato, los presidentes han sufrido pérdidas en el Congreso, una situación que Trump ya experimentó en 2018 durante su primer mandato.
Stephen Farnsworth, profesor de la Universidad Mary Washington, considera que las apariciones del presidente no han producido hasta ahora un impulso significativo para los candidatos republicanos y podrían incluso terminar perjudicándolos.
Algunos republicanos buscan distancia
Las tensiones son especialmente visibles en varias contiendas consideradas competitivas.
En Texas, tradicional bastión republicano, Trump participó en un acto para respaldar a Ken Paxton, uno de sus aliados políticos. La carrera por el Senado ha cobrado relevancia debido al avance del demócrata James Talarico en las encuestas.
En Míchigan, el republicano Mike Rogers pidió a Trump reconsiderar su política arancelaria hacia Canadá, al argumentar que está contribuyendo al aumento de los precios en un estado fronterizo.
La situación también genera preocupación entre los republicanos que buscan conservar el respaldo del electorado latino. En Florida, la congresista María Elvira Salazar ha marcado distancia de algunas de las políticas migratorias de Trump y cuestionó el alcance de las redadas impulsadas por su administración.
Demócratas buscan convertir a Trump en un factor electoral
Mientras algunos republicanos intentan diferenciarse del presidente, los demócratas buscan utilizar su figura para asociar a sus adversarios con las políticas de la Casa Blanca.
Durante un reciente debate por un escaño en el Senado de Maine, el candidato demócrata Troy Jackson mencionó repetidamente a Trump para vincular a su rival republicana, la senadora Susan Collins, con el mandatario.
Con Trump convertido en una de las principales figuras de la campaña republicana, la gran incógnita será determinar hasta qué punto su presencia logrará movilizar a su base o, por el contrario, terminará aumentando el rechazo entre los votantes indecisos.
Para Bowden, el debate ya no gira en torno a si Trump dominará la campaña, sino sobre cuánto influirá su presencia en el resultado final de las elecciones.







