Santo Domingo.– La eventual apertura del mercado dominicano al arroz procedente de Estados Unidos debe evaluarse más allá de la diferencia de precios, debido al impacto que podría tener sobre la producción nacional y la seguridad alimentaria, advirtió el presidente de la Asociación Dominicana de Factorías de Arroz (Adofa), Heraldo Suero.
Durante una entrevista en el programa El Despertador, Suero sostuvo que República Dominicana tiene la capacidad de producir prácticamente todo el arroz que consume, una condición que, a su juicio, representa un activo estratégico para el país y no debe medirse únicamente desde la perspectiva de costos y competitividad.
“El tema no es si somos competitivos o no. El tema es ahora de soberanía alimentaria, de garantías, de dependencia”, afirmó.
Advierten sobre impacto en productores
El presidente de Adofa explicó que el sector arrocero agrupa a unos 30,000 productores, en su mayoría pequeños agricultores, además de generar empleos directos e indirectos y contribuir al movimiento económico de las comunidades donde se concentra la actividad.
Suero advirtió que una entrada significativa de arroz importado a precios más bajos podría presionar los precios locales y reducir los incentivos para la siembra, especialmente entre los pequeños productores.
“Si tú dejas entrar el arroz como sea, lo que va a pasar es que, una vez que la gente compra y come, el productor deja de sembrar”, sostuvo.
El dirigente utilizó como referencia el caso de Haití para argumentar sobre los posibles efectos de una mayor dependencia de las importaciones. No obstante, las consecuencias políticas y sociales que atribuyó a ese proceso corresponden a su interpretación y no constituyen una explicación independiente de la situación haitiana.
Diferencias entre ambos sectores
Aunque reconoció que el arroz estadounidense podría llegar al mercado dominicano a un menor precio, Suero señaló que los productores de ambos países operan bajo condiciones diferentes.
Indicó que el rendimiento promedio en Estados Unidos ronda las nueve toneladas por hectárea, mientras que en República Dominicana se sitúa alrededor de cinco toneladas. También destacó la diferencia en el tamaño de las explotaciones agrícolas y el respaldo que recibe el sector estadounidense mediante programas de apoyo gubernamental.
Como parte de su argumento, mencionó un programa de protección agrícola de Estados Unidos valorado en unos 13,800 millones de dólares.
“No podemos competir con Goliat”, expresó Suero, al comparar las condiciones de ambos sectores.
Sector arrocero asegura que ha mejorado
El presidente de Adofa destacó, sin embargo, que la industria arrocera dominicana ha logrado avances en productividad, reducción de costos y modernización de sus procesos durante los últimos años.
Aseguró que la producción nacional ha aumentado y que las factorías han incorporado nuevas tecnologías y equipos para mejorar la selección, procesamiento y calidad del cereal.
“Esta es una industria madura que ha ido evolucionando y ha ido creciendo, pero que además reconoce sus limitantes”, manifestó.
Piden proteger la producción nacional
Suero planteó que la producción de arroz debe ocupar un lugar importante en las conversaciones comerciales entre República Dominicana y Estados Unidos y abogó por que cualquier eventual acuerdo incluya mecanismos de protección para los productores locales.
Propuso que las importaciones sean utilizadas principalmente para cubrir déficits ocasionados por fenómenos climáticos u otras situaciones extraordinarias, pero rechazó una apertura sin controles que pueda afectar la producción nacional.
El dirigente afirmó que el sector mantiene comunicación con el Gobierno y expresó su confianza en que las autoridades tomarán en cuenta el peso estratégico de la producción arrocera antes de adoptar cualquier decisión.
Como ejemplo de la importancia de mantener una producción local sólida, recordó que República Dominicana logró garantizar el abastecimiento de arroz durante la pandemia de COVID-19, pese a las dificultades que enfrentó el comercio internacional.
Para Suero, esa experiencia evidencia la importancia de que el país mantenga la capacidad de producir sus principales alimentos en momentos de crisis.
“Lo que hace grande a República Dominicana, ante un conflicto, ante un tema serio, es tener su comida y su arroz asegurados”, afirmó.






