El mandatario explicó que las autoridades verifican el valor de las mercancías importadas ante diferencias detectadas con productos declarados por otros comerciantes.
El presidente Luis Abinader informó que el Gobierno dominicano ha reforzado la supervisión de los comercios de origen chino que operan en el país, incluyendo una revisión de los valores declarados ante la Dirección General de Aduanas (DGA) por las mercancías que importan.
Durante su participación en el programa La Agenda Semanal, el mandatario explicó que las autoridades han puesto especial atención en empresas chinas dedicadas a actividades comerciales, como parte de las acciones destinadas a verificar el cumplimiento de las normas fiscales y aduaneras.
Abinader señaló que, durante las revisiones, se han identificado casos en los que algunas mercancías fueron declaradas por valores inferiores a los registrados por importadores tradicionales. Esta situación, según indicó, motivó al Gobierno a profundizar el análisis de las declaraciones aduaneras.
El jefe de Estado también se refirió a los controles que se han aplicado a establecimientos comerciales chinos en distintas zonas del país, en medio de cuestionamientos relacionados con requisitos tributarios, laborales y de seguridad estructural.
Cierres y procesos de reapertura
Las declaraciones del mandatario se producen luego de varios meses de clausuras de establecimientos comerciales chinos en Santo Domingo y Santiago debido a la falta de documentación y al incumplimiento de determinados requerimientos administrativos y técnicos.
En mayo, informaciones publicadas por medios locales señalaban que al menos 12 negocios llevaban varios meses sin operar, una situación que habría impactado entre 2,000 y 3,000 puestos de trabajo.
Entre los establecimientos afectados figuraban Suplax, Shopping Center New World, La Rocca, Plaza Hope, Ming Sheng, Me Home, STD Mall, Brisas Mall y Yo Me.
Para avanzar en sus procesos de reapertura, los comerciantes debían presentar documentos como estudios estructurales, permisos municipales, certificaciones ambientales, planos y otras autorizaciones requeridas por las autoridades.
Uno de los casos fue el de Suplax, ubicado en la avenida Nicolás de Ovando, donde la empresa había realizado trabajos de reforzamiento estructural y otras adecuaciones, pero permanecía a la espera de nuevas inspecciones y permisos. Al momento de su cierre, el establecimiento contaba con unos 300 empleados y mantenía a 20 trabajadores para labores de limpieza y mantenimiento.
Comunidad china pide diálogo
En medio de la situación, Rosa Ng, presidenta de la comunidad china en República Dominicana, afirmó que algunos establecimientos ya habían cumplido con los requerimientos técnicos exigidos, pero aún no contaban con autorización para reabrir.
La dirigente planteó la necesidad de establecer un espacio de diálogo entre las autoridades y los comerciantes, además de solicitar que las normas técnicas del Ministerio de Vivienda, Hábitat y Edificaciones sean traducidas al idioma chino para facilitar su comprensión y cumplimiento.
Con la revisión de las declaraciones aduaneras y el seguimiento a los establecimientos, el Gobierno busca fortalecer los controles sobre las operaciones comerciales y garantizar que los negocios cumplan con las disposiciones legales vigentes.






