El agua que será trasladada desde el embalse de Hatillo, en Sánchez Ramírez, hasta el Gran Santo Domingo recorrerá un sistema de conducción de aproximadamente 80 kilómetros, como parte de un proyecto diseñado para fortalecer el abastecimiento de agua potable, principalmente en sectores de la zona norte de la capital.
El director general de la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santo Domingo (CAASD), Fellito Suberví, explicó que el proyecto, denominado Programa de Seguridad Hídrica Presa Hatillo y Abastecimiento Sánchez Ramírez-Santo Domingo, contempla una inversión aproximada de US$750 millones y beneficiaría a unos 3.2 millones de habitantes.
La iniciativa está dividida en tres componentes principales: producción, transporte y distribución. El proceso comenzará en el embalse de Hatillo, donde será construida una toma con capacidad para captar 5.5 metros cúbicos de agua por segundo.
Desde allí, el recurso será conducido unos 2.4 kilómetros hasta una nueva planta potabilizadora, que tendrá capacidad para tratar el mismo caudal mediante un sistema convencional. El agua será posteriormente regulada y almacenada antes de iniciar su recorrido hacia Santo Domingo.
Una conducción de 80 kilómetros
Una vez potabilizada, el agua entrará en el segundo componente del proyecto: una conducción de aproximadamente 80 kilómetros de longitud, mediante una tubería de 2,000 milímetros de diámetro, que funcionará como enlace entre la zona de producción y el sistema de distribución del Gran Santo Domingo.
El representante del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Sergio Pérez, explicó que este tramo será desarrollado bajo un esquema que contempla diseño, construcción y operación, con responsabilidades para el contratista durante un período de hasta 20 años.
El modelo incluye labores de mantenimiento y sustitución de equipos que alcancen el final de su vida útil, como bombas y componentes electromecánicos.
Cinco tanques y 60 kilómetros de macrored
El tercer componente se desarrollará una vez que el agua llegue al Gran Santo Domingo e incluye la construcción de cinco nuevos tanques de almacenamiento y unos 60 kilómetros de macrored.
Esta infraestructura permitirá distribuir el caudal hacia diferentes sectores, especialmente en áreas que han experimentado un significativo crecimiento urbano y poblacional. Entre las zonas señaladas como prioritarias figuran Los Alcarrizos y Pedro Brand, además de otras comunidades del Gran Santo Domingo.
Las autoridades explican que el objetivo no es únicamente aumentar la producción de agua potable, sino garantizar que exista la capacidad para transportarla, almacenarla y distribuirla de manera eficiente.
Contratación evaluará costos a largo plazo
El esquema de contratación contempla que las empresas no sean evaluadas exclusivamente por el precio inicial de construcción. También se tomarán en cuenta los costos de operación y mantenimiento durante los 20 años previstos en uno de los contratos.
Las propuestas serán analizadas considerando tanto la inversión inicial como los gastos asociados al funcionamiento de las instalaciones, por lo que la oferta ganadora no necesariamente será la de menor costo.
Además, los contratos incluirán indicadores de desempeño relacionados con la calidad del agua, producción, eficiencia energética y consumo de electricidad durante los procesos de captación, bombeo y potabilización.
La adquisición de la tubería de fibra de vidrio y otros componentes de la conducción principal será realizada mediante una licitación independiente.
Inversión supera los US$600 millones en principales contratos
De acuerdo con las cifras preliminares presentadas, el componente de producción tendría un costo estimado de US$148 millones, mientras que la conducción rondaría los US$200 millones.
Las obras de distribución, incluyendo los tanques, tendrían una inversión aproximada de US$156 millones. Estos montos forman parte de una estructura de contratación que supera los US$600 millones, dentro de una inversión global estimada en US$750 millones para el programa.
El componente correspondiente al Gran Santo Domingo tendrá un esquema distinto, con diseño y construcción, seguido de unos 18 meses de operación, tras los cuales la infraestructura sería transferida a la CAASD para su administración.





