La socióloga y analista política Rosario Espinal consideró que el hecho de que los tres principales partidos políticos del país estén dirigidos por un presidente en ejercicio y dos exmandatarios refleja la permanencia de prácticas tradicionales y la escasa renovación de las élites políticas dominicanas.
Al analizar el liderazgo del PRM, PLD y Fuerza del Pueblo, Espinal sostuvo que esta concentración de poder constituye una expresión del caudillismo que históricamente ha caracterizado la política nacional y que, a su juicio, todavía no ha sido superado.
La especialista planteó que los expresidentes podrían asumir un papel diferente una vez concluida su participación electoral directa, convirtiéndose en asesores de alto nivel en áreas estratégicas como educación, salud y transporte.
De cara a las próximas elecciones, Espinal señaló que uno de los principales desafíos del oficialismo será definir el mecanismo de sucesión de su liderazgo. Aunque valoró como una señal de unidad el acuerdo alcanzado para conformar su dirección partidaria, consideró que la verdadera prueba llegará al momento de escoger la candidatura presidencial.
La investigadora explicó que históricamente varias organizaciones políticas importantes han enfrentado divisiones debido a la falta de mecanismos democráticos para garantizar la transición del liderazgo, una situación que representa un desafío particular en los sistemas presidencialistas.
En otro aspecto, Espinal descartó que tengan fundamento las denuncias de posibles fraudes electorales de cara a los próximos comicios. Destacó la calidad del padrón electoral dominicano y el respaldo que, según afirmó, recibe de los distintos sectores políticos.
Finalmente, la socióloga identificó la unidad interna y la capacidad de gestión gubernamental como dos factores determinantes para que un partido pueda mantenerse en el poder durante varios períodos.





